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  UN LUGAR DE ESPERANZA
  EL SANTUARIO
 

AL FINAL DE LA PÁGINA, HAY UNOS VIDEOS INTERESANTES SOBRE ESTE TEMA, OS INVITO A VERLOS.

 

EL SANTUARIO TERRENAL

(Centro de culto de los creyentes de la antigua dispensación)

 

Antes del pecado, Dios estaba en cada corazón, tanto de los ángeles como del hombre. Era el propósito del Creador, que cada ser viviente e inteligente fuera un templo donde Él habitara.

 

El pecado estropeó este propósito y frustró este plan para desdicha del hombre, llenándole de enfermedad física y mental. Gracias a la encarnación del Hijo de Dios se cumple de nuevo este propósito. Dios puede morar en cada corazón convertido y regenerado por la gracia del que murió por nosotros. Así el hombre puede llegar a ser templo de Dios (1 Corintios 3:16-17)

 

Un Santuario es el lugar donde mora la presencia Divina, y cualquier lugar donde está Dios es santo. Dios ordenó a Moisés: “Hazme un Santuario y habitaré en medio de ellos”. “Mira, hazlo conforme el modelo que en la montaña se te ha mostrado” (Éx. 25:8,40)

 

El motivo de querer habitar Dios en medio de ellos era para llevarlos a la perfección, pues el hombre por si solo nunca podría llegar a tal estado.

 

El Santuario terrenal era una sombra o figura del celestial (Heb. 8:5) Y cada mueble y servicio tenía su significado alegórico dentro del plan de la salvación, que interesa a cada creyente.

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Tanto el Atrio como el Tabernáculo sólo tenían una puerta y ninguna ventana, simbolizaban a Cristo, quien dijo: “Yo soy la puerta” (Jn. 10:7-9). Esta lección nos enseña que sólo podemos ir a Dios por medio de Cristo, no hay otra puerta ni otro camino (Jn. 14:6)

 

El Altar del Holocausto o sacrificios representa la cruz del Calvario donde Cristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, fue sacrificado o inmolado por cada pecador arrepentido. Él es la víctima inocente, el sustituto y garante, y su sangre nos limpia de todo pecado (Jn. 1:29; Ped. 1:18,19; Is. 53:5-7 y 1 Jn. 1:7)

 

En el Altar de los Sacrificios se ofrecía el “Continuo”, que consistía en dos corderos sin tacha, de un año (Éx. 29:38-42 y Núm. 28:3-6). Uno se ofrecía por la mañana y otro al atardecer, con las oblaciones apropiadas y presentes. Simbolizaba la consagración diaria a Dios de toda la nación, y su constante dependencia de la sangre expiatoria de Cristo.

 

La fuente o lavatorio, es donde se lavaban los sacerdotes cada vez que oficiaban, y entraban en el Tabernáculo, era para inculcar la idea de la pureza que exige Dios de todos los que le ministran o se allegan a Él. También simbolizaba el bautismo para los cristianos que quieran entrar a formar parte del pueblo de Dios (Hech. 22; 16 y Heb. 10:22; 1 Cor. 6:11).

El ministerio de Cristo en el Santuario Celestial consistía en dos grandes divisiones, ocupando en cada una un espacio de tiempo, primero en el Lugar Santo y más tarde en el Lugar Santísimo, por eso el Santuario Terrenal tenía también dos departamentos con los mismos nombres. En el primer departamento o Lugar Santo, se llevaba a cabo el servicio diario y en el segundo o Lugar Santísimo el anual.


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Una vez sacrificada la víctima, el sacerdote cogía de la sangre, y además de untar con ella los cuernos del altar del holocausto, aspergía con esta sangre el velo que separaba el Lugar Santo del Santísimo, pues de Dios que estaba depositada en el Arca exigía la muerte del pecado que la había transgredido por la paga del pecado es muerte (Rom. 6:23)

 

El cordero que simbolizaba a Cristo, era aceptado por Dios como nuestro sustituto, y su sangre (su vida) era aceptada como si fuera la nuestra. Así Él, puede ser justo y justificar al pecador arrepentido, que acepta a Cristo como su Salvador personal.

 

Aparte del holocausto continuo había otros servicios, pero el más importante era el sacrificio por el pecador como individuo, que constaba de los diferentes pasos:

a)      El pecador cuando reconocía su pecado, escogía un animal sin defecto e iba hasta la puerta del Santuario.

b)      Ponía sus manos sobre el animal y confesaba sus pecados en presencia del sacerdote.

c)      Después, degollaba con sus propias manos a la inocente víctima que moría, como sustituto, en lugar del pecador.

d)      El sacerdote cogía de su sangre y la aspergía en el velo (en según que casos, se untaban los cuernos del altar y en otras ocasiones los sacerdotes comían de la carne de la víctima expiatoria, representando que ellos llevaban los pecados del pueblo, al igual como Jesús lleva los nuestros). En cada caso simbolizaba que los pecados eran transferidos al Santuario.

 

Lo que se hacía simbólicamente en el Santuario Terrenal se ha hecho y se hace en el Celestial. El servicio diario en el Lugar Santo o primer departamento donde oficiaba el sacerdote cada día, era símbolo del ministerio que Cristo empezó a favor del creyente cuando ascendió al cielo después de su resurrección, y que duró hasta el fin de los 2.300 días de Dn. 8:14, que se extendió hasta el año 1.844 de nuestra era. Esta verdad del “Continuo” es la que echó por tierra (u ocultó de la vista del pueblo) el “cuerno pequeño” de Dn. 8:9-14, “el hombre de pecado (o que enseña a pecar) el hijo de perdición”, que Pablo advirtió en 2ª Tes. 2:2-12.

 

LOS MUEBLES DEL TABERNACULO, SU SIGNIFICADO Y SUS SERVICIOS

 

EL CANDELABRO



En el Tabernáculo el candelabro estaba situado a la izquierda de la entrada del Lugar Santo, enfrente de la mesa de los panes de la proposición. Consistía en un pedestal, un árbol o columna, y seis brazos tres a un lado y tres del otro, y siete lámparas que salían de dicha columna y los brazos (Éx. 25:31-40).

 

Dichos brazos estaban adornados de tres clases de ornamentos tallados, llamados copias, manzanas y flores. Sus lámparas se alimentaban de aceite puro de oliva, y debían arden día y noche, por lo que hacía falta una vigilancia continua.

 

El candelabro de oro con sus siete lámparas que ardían día y noche, simbolizaba a Cristo que dijo: “Yo soy del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá lumbre de la vida” (Jn. 8:12). “En Él estaba la vida, y la vida era de los hombres” (Jn. 1:4). “Aquél era verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo” (Jn. 1:9).

 

El aceite que alimentaba el candelabro representaba la presencia del Espíritu Santo, el cual guía al pecador al arrepentimiento y hace eficaz la obra redentora de Cristo.

 

LOS PANES DE

 

La mesa del pan de la proposición estaba hacia el norte, a la derecha de la entrada del Lugar Santo, enfrente del candelabro. Estaba revestida de oro puro. Sobre esta mesa los sacerdotes debían poner cada sábado, doce panas sin levadura, arreglados en dos pilas y rociados con incienso. Estos panes representaban las doce tribus de Israel y por ser sagrados, cuando se retiraban, sólo los podían comer los sacerdotes.

 

Los panes de la proposición representaban a Cristo, que declaró: “Yo soy el pan de vida: El que a Mí viene, nunca tendrá hambre…. Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: Si alguno comiere de este pan, vivirán para siempre, y el pan que Yo daré es mi carne, la cual Yo daré por la vida del mundo”.

 

El que los panes estuvieran siempre en el Santuario en la presencia de Dios, era para inculcar al pueblo la idea de la completa dependencia que tenemos de Cristo, tanto de las necesidades materiales como espirituales.

 

EL ALTAR DE LOS PERFUMES

 

El altar del incienso o de los perfumes, era una pequeña mesa de madera de Sittin (acacia), cubierta de oro; en sus cuatro esquinas tenía cuatro cuernos, en cada lado tenia dos anillos en los cuales se introducían unas varas  que servían para trasladarlo. (Éx. 30:1-10).

 

Exactamente, frente al velo, que separaba el Lugar Santo del Santísimo, entre el Candelabro de oro y del Pan de , estaba el Altar de Oro del Incienso. Sobre este altar, el sacerdote debían quemar incienso todas las mañanas y tardes; sobre sus cuernos se aplicaba la sangre de la víctima de

 

El fuego que estaba sobre este altar fue encendido por Dios mismo, motivo por el cual se consideraba sagrado, y debía conservarse siempre sin apagarse. En él se quemaban perfumen a la hora del sacrificio.

 

El altar del incienso representaba la intercesión de Jesús por su pueblo, así como las oraciones de los creyentes, junto con de Cristo. (Ap. 8:3).

 

EL ARCA DE

 

En el Lugar Santísimo estaba el Arca de o del Testimonio, que era un cofre de madera de Sittim, recubierta de oro por dentro y por fuera, en el cual estaban depositadas las tablas de (Decálogo), escritas por el dedo de Dios. Por consiguiente, se le llamaba arca del testamento de Dios, o de la alianza, puesto que los diez mandamientos eran la base del pacto hecho entre Dios e Israel. (Éx. 25:17-22 y 31:18 y 34:29).

 

La cubierta del Arca sagrada se llamaba “Propiciatorio”. Estaba hecha de una sola pieza de oro y encima tenía dos querubines también de oro uno a cada extremo. La posición de los querubines, con la cara vuelta el uno hacia el otro y mirando reverentemente el arca, representa la reverencia con la cual la hueste celestial mira de Dios, y también significa que están interesados en el plan de salvación, tanto para ayudar a los hombres, como para descubrir el misterio de Dios, que es el evangelio eterno.

 

Encima del Propiciatorio y en medio de los querubines, estaba ” o manifestación de ; de donde Dios daba a conocer su voluntad.

 

Las tablas de que estaban dentro del Arca es la justicia de Dios, y el Propiciatorio su misericordia. Justicia y misericordia son el fundamento del Trono de Dios.

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EL SUMO SACERDOTE

 

El Sumo Sacerdote era el jefe del sacerdocio de Israel y se distinguía de los otros sacerdotes por el modo como era consagrado, y por las funciones y la vestidura que le eran peculiares. Aarón fue escogido por Dios de entre la tribu de Leví como primer Sumo Sacerdote. (Núm. 18:1-7).

 

Durante todo el año el sacerdote común oficiaba en el Lugar Santo, o primer departamento del Santuario, pero el día diez del mes séptimo, que era el día de , se oficiaba en el Lugar Santísimo, o segundo departamento y sólo el Sumo Sacerdote podía llevar a cabo esta obra de Purificación del Santuario, la cual cerraba el ciclo religioso anual.

 

El oficio del sacerdote común representaba la obra de Cristo a favor del pecador, pero de una forma especial, el Sumo Sacerdote era un símbolo de Cristo para la época actual, y que desde 1.844 Jesús está en el Lugar Santísimo, llevando a cabo la purificación del Santuario Celestial, que es el Juicio Investigador.

 

SANTUARIO Y EL MENSAJE DE LOS TRES ÁNGELES DAN EQUILIBRIO MENTAL

 

La obra que se está llevando a cabo en el Santuario Celestial a favor de cada pecador concierne a cada uno de nosotros. Deberíamos entenderla muy bien y tenerla siempre en nuestra mente y corazón, para que podamos recibir sus beneficios.

 

También los tres mensajes angélicos deberían ser bien comprendidos por todos los que vivimos en esta época de la historia, pues es para nosotros; su entendimiento y obediencia nos preparará para pasar incólumes por las siete plagas postreras y heredar el reino de Dios.

 
 




 
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